Ultrasonido focalizado de alta intensidad para tensar rostro y cuerpo. Sin cirugía, sin agujas y sin anestesia.
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Liftera 2 es un equipo de HIFU — ultrasonido focalizado de alta intensidad. Concentra energía en un punto exacto bajo la piel y la calienta de forma controlada, sin tocar la superficie. Ese calor contrae las fibras de colágeno que ya tienes y pone en marcha la producción de colágeno nuevo.
Alcanza las mismas capas sobre las que trabaja un lifting quirúrgico: la dermis profunda y el SMAS, la lámina muscular que sostiene el rostro. La diferencia es que aquí no hay incisión, ni puntos, ni quirófano — solo un cabezal apoyado sobre la piel.
El equipo trabaja por difusión térmica: en lugar de concentrar el calor en un punto brusco, lo reparte por la zona tratada. Así se calienta el colágeno en profundidad sin comprometer la capa superficial de la piel, que es lo que permite salir de la consulta sin marcas.
Cada disparo entrega la energía en tres tiempos —precalentamiento, calentamiento y coagulación— en vez de un golpe único. Esa progresión es la razón de que el tratamiento se tolere sin anestesia.
La piel no es una sola cosa: cada capa envejece a su ritmo y responde a una profundidad distinta. El equipo alcanza siete, de 1,5 a 13 mm, y en una misma sesión se combinan varias según lo que necesite cada zona del rostro.
El trabajo se reparte entre dos cabezales. El lineal cubre superficies amplias —mejilla, cuello, abdomen—; el de tipo pluma entra donde el otro no llega con precisión, como el contorno de ojos o el perfilado de la mandíbula.
Zonas que se tratan habitualmente:
Se evalúa el grado de flacidez y el grosor de la piel para decidir profundidades y número de disparos. Sobre esa lectura se marca el rostro por zonas.
Dos cabezales según la zona: el lineal para áreas amplias como mejilla, cuello o abdomen; el tipo pluma para zonas estrechas donde hace falta precisión, como el perfilado mandibular. Siete profundidades disponibles, de 1,5 a 13 mm.
Al terminar ya se aprecia tensión. El colágeno nuevo se forma durante las semanas siguientes, así que el resultado sigue mejorando hasta el tercer mes y se sostiene alrededor de un año.
El resultado no es idéntico en todas las pieles. La respuesta al estímulo térmico depende de la edad, del grosor de la piel y de hábitos como el tabaco o la exposición solar: dos pacientes con la misma indicación pueden alcanzar grados distintos de tensado.
Tampoco es un tratamiento de efecto completo e inmediato. Lo que se aprecia al salir de la consulta es una fracción de lo que se verá al tercer mes, cuando el colágeno nuevo ya se ha formado. Quien necesite un cambio visible para mañana está mirando el procedimiento equivocado.
El plan exacto se diseña tras una valoración médica. Sin presión, sin paquetes prefabricados — un análisis honesto para tu caso.